La burbuja de la deuda

Bono español a 10 años en mínimos históricos.

España y Europa no se encuentran precisamente atravesando un buen momento económico, con dudas más que fundadas sobre su crecimiento futuro, con un paro desbocado y con la amenaza de partidos más radicales que quieren cambiar las reglas del juego subiendo como la espuma, y no sólo aquí sino en toda Europa. Y con el nivel de deuda sobre el PIB cerca del 100%, otro indicador poco halagüeño.

Pues bien, con este escenario la mar de apocalíptico tenemos la sorpresa de que el bono español se encuentra en mínimos históricos en lo referente a la rentabilidad: menos de un 1,90% anual en plazo de 10 años. Productos a tan largo plazo con una rentabilidad tan pequeña no parecen adecuados para un inversor conservador (el que se supone que invierte en deuda pública) porque a poco que cambien las condiciones del mercado, o las actuaciones de los bancos centrales, nos encontraremos con un problemas a la hora de querer deshacernos de ellos.

¿Es adecuada la rentabilidad para el riesgo asumido?

En la renta fija se cumple de manera bastante eficaz la relación rentabilidad/riesgo que es piedra angular en todo el mundo financiero. Empresas muy solventes tienen buena calificación crediticia y tienen que ofrecer menos interés en sus bonos para captar inversores que otras empresas con una nivel elevado de deuda, y empresas con dudas sobre su capacidad de pago tienen que ofrecer rentabilidades más altas para captar el dinero.

Esto curiosamente en los países no ocurre tanto. Preguntémonos que país es más solvente ¿España, Estados Unidos o Reino Unido? Seguramente nadie diría que España pero curiosamente en sus bonos a 10 años actualmente está pagando menos que Estados Unidos y Reino Unido. Países que no crecen como Italia están pagando menos que Estados Unidos ¿Por qué? Porque las políticas de los bancos centrales han llevado a la sobrevaloración de la deuda de los estados.

Estados con déficit, es decir gastan más de lo que ingresan, y cubren la diferencia con deuda. Esto ha disparado el peso de la deuda pública sobre el PIB a niveles impensables hace años. Si alguien no es capaz de controlar sus gastos ni de potenciar sus ingresos difícilmente conseguiría que alguien le dejara dinero ya que el que le presta el dinero no tendrá las garantías adecuadas de que ese dinero pueda ser devuelto. Pues los estados siguen gastando más dinero del que tiene y la pelota cada vez se hace más grande.

¿Por qué la rentabilidades son tan bajas?

Sólo hay una respuesta acertada: los bancos centrales. Los bancos centrales de todo el mundo han llevado a cabo medidas destinadas a aumentar la base monetaria pero no imprimiendo moneda física sino destinada a la compra de bonos estatales. Esta ingente cantidad de dinero ha sido dirigido mayoritariamente al mercado de bonos y a la bolsa, todos los activos financieros han sufrido subidas generalizadas. Sobretodo en Estados Unidos, y ahora Japón con su Abenomics, con sus continuos QE’s que han llevado a los índices bursátiles a máximos históricos. En el caso europeo, el BCE ha anunciado medidas destinadas también en este sentido, pero en Europa esto no está ayudando al crecimiento sino todo lo contrario. Media Europa está al borde de la recesión y estas medidas desesperadas para reactivar el crecimiento y provocar inflación no están funcionando de manera global.

Hay una burbuja en los bonos, se está inundando el mercado de deuda de dinero pero no se traduce en crecimiento. Cuando los distintos países empiecen a retirar los estímulos el precio de los bonos tenderá a bajar y por lo tanto a subir sus rentabilidades, y si el crecimiento alguna vez empieza a repuntar, y el IPC a subir, los bancos centrales comenzarán a subir los tipos de interés. Nos podemos encontrar entonces con bonos comprados con rentabilidades muy bajas y vencimiento muy largo. Tendremos entonces dos opciones: o nos lo quedamos hasta vencimiento, lo que hará que perdamos mejores rentabilidades en otros productos, o lo vendemos a mercado, lo que hará que tengamos pérdidas porque los hemos comprado muy caros y habrán bajado de precio.

La conclusión entonces es que no merece la deuda pública ahora mismo, estamos corriendo un riesgo de coste de oportunidad futuro o de posibles pérdidas que no justifican la rentabilidad actual. Veo los bonos de España a 30 años pagando un 2,70% y me entran escalofríos.