¡Yo también quiero una SICAV!

Sociedades de inversión para la clase media

En la anterior entrada veíamos que el mantra instalado entre muchas personas de que las SICAV’s no pagan impuestos es falso, lo único que hacen es diferirse, y que las ventajas de las que disfrutan van enfocadas al beneficio que provoca la inversión a largo plazo en instrumentos financieros.

Esto esta muy bien pero ¿por que son objeto de beneficios estas inversiones y no las de las personas con un poder adquisitivo más limitado pero que también tienen acciones, también deuda, y su objetivo es el largo plazo? En otras palabras ¿Por qué no existen SICAV’s para “pobres”? Antes existían las sociedades patrimoniales pero ahora ni eso.

Sé que algunos estaréis pensando que cualquier inversor particular puede comprar acciones de cualquier SICAV y disfrutar de sus ventajas pero para mi eso no es suficiente. Yo no quiero que otro gestione mi dinero y decida en cada momento que comprar y que vender. Soy un fiel defensor de que un inversor tiene que ser plenamente responsable de sus inversiones y esto al invertir por medio de fondos que no controla uno mismo no es del todo satisfactorio. Es evidente que si eres un inversor pasivo al que no le interesa estar mirando el mercado ni seleccionando acciones y que simplemente pretendes sacar una buena rentabilidad, lo mejor es que elijas un fondo cuya filosofía de inversión esté acorde con la tuya.

Pero los inversores activos necesitamos algo más. No sólo es la busqueda de una buena rentabilidad, es que nos gusta este mundillo, nos gusta poder decidir y nos gusta saber que si acertamos o nos equivocamos es exclusivamente por nuestras decisiones. ¡Quiero invertir por mi cuenta y quiero tener las mismas ventajas que una SICAV!

¿Por qué las SICAV son deseables?

En un sistema económico capitalista la inversión es uno de los pilares fundamentales del crecimiento, por eso es tan deseable la inversión particular, institucional y extranjera. Por eso atraer la inversión es uno de los objetivos de cualquier gobierno competente. Con las existencia de las SICAV lo que se hace es poner una serie de facilidades para fomentar esa inversión y si es a largo plazo mejor, como ya vimos en la anterior entrada los impuestos se difieren hasta que el participe vende su participación en la sociedad de inversión.

Tener un gran capital dentro de las SICAV’s es tener mucho dinero dispuesto a invertir en el capital de empresas y en títulos de deuda (mucha pública también no lo olvidemos) con intención de permanecer en ellas. Muchos fondos salvan a determinados gobiernos adquiriendo parte de la deuda que emiten, aunque a veces a estos políticos les interesa no hablar bien de ellos en una forma patética de ganar votos.

Propuesta para una SICAV con requisitos menos exigentes

Mi propuesta para que estas ventajas de inversión lleguen a la mayor parte posible de la gente se basa en que los requisitos ahora existentes se relajen ya que, bajo mi punto de vista, no tienen ninguna justificación.

Forma de la empresa: Las empresas de inversión tienen que ser sociedades anónimas. Actualmente, aunque creo que estaban intentando subirlo, el capital mínimo para fundar una S.A. son 60.000€ y a partir de este capital tenían que poder existir las sociedades de inversión.

Al contrario de las SICAV’s, estas nuevas empresas serían de capital fijo y la entrada a nuevos socios se haría mediante la venta de las acciones de los socios actuales o mediante ampliaciones de capital ante notario.

Capital Inicial: El capital inicial mínimo es el que marca la ley de sociedades anónimas (60.000€) y el máximo tendría que ser menos de 2.000.000€, ya que en este punto se transformarían en SICAV’s. El capital debe ser totalmente desembolsado en efectivo y puesto en una cuenta listo para empezar a invertir.

Número de participes: ¿Quien decidió que las sociedades de inversión tenían que tener como mínimo 100 participes? ¿Por qué no 500 o 20? Este requisito no responde a ningún criterio lógico. Además como sabemos la mayoría de los 100 participes de muchas SICAV’s están ahí porque son necesarios y su participación es ínfima. Si tuviera alguna justificación que fueran 100 participes, que no la tiene, tampoco se estaría dando de forma real.

Es mucho más deseable tener menos socios pero que estos de verdad estén invirtiendo a través de la sociedad a tener un socio que tenga el 99% de las acciones y 99 socios de paja sin apenas dinero invertido.

Más que en el número de socios (irrelevante) debería haber ciertas normas para estos que bien podrían ser de tipo monetario o de porcentaje. Una forma podría ser haciendo que ningún socio pueda tener menos del 3% de las acciones y ninguno más del 50%, o cualquier otro porcentaje. Otra forma sería poniendo una cantidad mínima, como por ejemplo 10.000€ mínimo por socio de capital social. Esto habría que verlo y variarlo según el tamaño de la sociedad pero son ideas destinadas a que los socios realmente estén en la sociedad para invertir y no de adorno, además que al no haber un número mínimo de socios, bueno 2, tampoco tendría ningún sentido.

Obligaciones: Evidentemente estas empresas no cotizarían en el MAB como las SICAV’s actuales, no necesitarían pasar una auditoria, ya que no pretenden atraer capital externo, y no sería necesario un depositario simplemente una cuenta en el broker que estime oportuno. Si estarían en un registro de la CNMV y esta podría requerirles en cualquier momento cualquier tipo de información.

Presentaría las cuentas anuales y los libros contables en el Registro Mercantil como cualquier otra sociedad.

Impuesto de sociedades y dividendos: El tipo impositivo por impuesto de sociedades sería del 1%, igual que las SICAV’s, y si reparten dividendo este tributará como el dividendo de cualquier otra empresa o SICAV. La venta de las acciones de la sociedad por parte de los socios tributaría como cualquier otro incremento de patrimonio.

Transformación en SICAV: Estas empresas tendrían que comunicar cada 31 de diciembre su valoración a la CNMV y en el momento que pasen de los 2.000.000 de € en activos deberán convertirse en SICAV’s y cumplir todos los requisitos que estas cumplen actualmente.

Por ejemplo 4 inversores particulares se juntan, ponen cada uno 25.000€ y crean una sociedad de inversión con un capital de 100.000€. Cada uno tiene un porcentaje del 25%, no hay socios de paja, los 4 están ahí porque de verdad quieren invertir.

Si quiere entrar una quinta persona pueden hacer dos cosas, o cada uno le vende un 5% de su participación y se quedan todos con un 20% de un capital de 100.000€, o bien hacen una ampliación de capital y el nuevo socio pone sus 25.000€, entonces tendrían todos un 20% pero sobre un capital social de 125.000€.

Si alguna vez esta empresa de inversión llegará a valer 2.000.000 € debería convertirse en una SICAV.