¿Son las preferentes un mal producto?

Participaciones preferentes: lo que hay que saber.

Mucho se ha hablado los últimos años de las participaciones preferentes en España, desgraciadamente siempre relacionándose con casos de engaños llevados a cabo por las antiguas cajas de ahorros. Cajas que, por cierto, estaban controladas por el poder político, para que reflexionen todos aquellos que abogan por una nacionalización de la banca. Pero más allá de todo lo que ha pasado en España, las preferentes pueden ser adecuadas para la inversión y no hay que desecharlas de plano por todo lo que oigamos en la prensa.

¿Qué son las preferentes?

Las participaciones preferentes son un producto de renta fija emitido por empresas, como la deuda senior. Las empresas emiten títulos de renta fija para financiarse, conseguir fondos y para mejorar sus balances. La renta fija corporativa suele cotizar en mercados secundarios en los que es posible comprar y vender pero que en muchas ocasiones son muy ilíquidos. Las preferentes tienen unas características particulares propias:

– Pagan un cupón determinado, puede ser un interés fijo (X%) o un interés variable (EURIBOR + X).

– Son perpetuas, no tienen fecha de vencimiento. La entidad emisora no tiene porque amortizarlas, aunque puede hacerlo en cualquier momento si le interesa. Le interesará básicamente si puede conseguir ese dinero en el mercado por un interés menor.

No se pagan intereses en un ejercicio determinado si la entidad emisora (la compañía) no ha tenido beneficios y tampoco ha pagado dividendos a sus accionistas. Es decir podemos tener títulos de renta fija y no cobrar intereses por ellos. Los bonos senior, por el contrario,  si pagan intereses aunque la empresa esté en pérdidas.

– En caso de que la compañía se declare en concurso de acreedores, los tenedores de participaciones preferentes están penúltimos en la cola de cobro, solo por delante de los accionistas y por detrás de los acreedores normales y poseedores de deuda senior.

– Si el tenedor quiere recuperar la inversión debe venderlas en el mercado secundario a alguien que esté interesado en comprarlas. Como no son muy liquidas el precio pretendido de venta puede variar bastante.

Por lo tanto tienen unas características que las hacen más peligrosas que los bonos senior. Al tener más riesgo asociado el interés que se pagan por lo títulos de las participaciones preferentes es mayor al que se paga por la deuda normal.

El engaño de las preferentes.

En pleno estallido de la crisis financiera las cajas estaban en un momento comprometido y necesitaban aumentar sus fondos propios. La desconfianza internacional hace que se haga muy difícil ampliar los fondos propios de la manera habitual, con ampliaciones de capital, y a los dirigentes de las cajas se les ocurre emitir participaciones preferentes. Al ser perpetuas, este tipo de renta fija computa como fondos propios lo que refuerza el balance de las entidades financieras. Y entonces empieza la operación para vender la mayor cantidad de participaciones preferentes posible a los ahorradores.

Ni que decir tiene que la estrategia fue engatusar a una persona con pocos conocimientos financieros con los argumentos de que esto es muy seguro, que lo puede vender cuando quiera y que además el cupón que va a cobrar es mucho más atractivo que en un depósito. Mucha gente suscribió sin saber lo que estaba contratando y muchos creían que estaban formalizando otro depósito, tampoco está bien firmar cosas sin leerlas y fiarse de un banco pero es evidente que las entidades financieras actuaron de mala fe.

Y todo fue bien, la gente cobraba y los que querían salir se salían, hasta que la burbuja inmobiliaria estalló, se llevó por delante a cajas y cajas y los intereses se dejaron de pagar. Los tenedores tenían ahora participaciones preferentes de una entidad quebrada, sus títulos no valían nada. Y comenzó el lío en el que aún seguimos inmersos, con juicios, manifestaciones y mucha gente obligada a aceptar canjes por acciones de diversas empresas para intentar salvar su dinero.

¿Entonces son las preferentes un mal producto?

Desde luego que no. Las preferentes como cualquier instrumento de inversión tienen sus características y sus riesgos. Es evidente que no eran adecuadas para ahorradores de depósitos, dada su complejidad, pero no por eso se les puede calificar como un producto tóxico. Para un inversor experimentado y que conozca el producto puede ser una parte más de su cartera.

Lo que era malo era el negocio de las cajas que estaban hasta arriba de riesgo inmobiliario. Las cajas financiaban cualquier proyecto inmobiliario sin tener en cuenta que los inmuebles estaban sumidos en una burbuja que, algunos creían infinita pero que como todas las burbujas, acabaría estallando. Hay que recordar también que muchos proyectos y megaproyectos que han causado cuantiosas perdidas a las cajas, y a la sociedad en general, salieron de las mentes pensantes de nuestros políticos regionales.

Pero en una empresa que tenga un buen modelo de negocio, beneficios recurrentes, balances saneados y consiguiendo un buen cupón, si que puede considerarse una buena inversión las participaciones preferentes. Por ejemplo, ¿no sería una buena inversión unas preferentes de una buena empresa que pague un interés del 7% de por vida? Evidentemente no para meter todo nuestro capital, pero en la diversificación está la clave.

Desgraciadamente este producto ya ha quedado estigmatizado en nuestro país sin pararse a pensar que el problema fue el engaño y las entidades emisoras y no el propio producto en sí.