¿Fondo de inversión o ETF?

Los ETF’S como instrumento de ahorro

Ya hace años que aparecieron los ETF’s en todos los mercados prometiendo ofrecer todas las bondades de los fondos de inversión pero ninguna de sus desventajas. Los ETF (Exchange Traded Fund) son como fondos de inversión convencionales pero que cotizan en un mercado secundario. Es decir, los podemos comprar y vender del mismo modo que compramos y vendemos acciones y la gestora del ETF siempre nos va a dar contrapartida con una horquilla que consideren adecuada, no nos vamos a encontrar el problema de querer comprar/vender un ETF y no tener contrapartida, siempre habrá a los precios determinados por el valor del fondo en cada momento.

Vamos a hacer un repaso por todas las características de estos productos y veremos que diferencias hay (si las hay) con los fondos de inversión convencionales.

Diversificación

Una de las ventajas de los fondos de inversión es que podemos diversificar nuestro dinero desde el primer euro y no hace falta tener un gran capital para realizar un gestión de la cartera adecuada. Supón que invertimos en un fondo de inversión que replica al IBEX35, desde la primera participación que compremos del fondo nuestro dinero ya está diversificado entre las diferentes empresas que forman el índice español. Replicar al IBEX35 comprando acciones en la misma proporción que ponderan en el índice con nuestro capital sería muy costoso y tendríamos que soportar muchos gastos, por lo tanto los fondos de inversión ofrecen la mejor forma de diversificar para patrimonios pequeños. Podemos diversificar por sectores, empresas, países…etc. con poco dinero. En esto los ETF’s se comportan igual así que no cambia nada.

Agilidad

En este apartado ya comenzamos a ver las diferencias entre los dos productos. Cuando tu tienes participaciones de un fondo de inversión y quieres venderlas tienes que mandar la orden a la gestora del fondo, entre que la recibe y la ejecuta puede pasar un día o dos, más si la gestora del fondo es ajena al broker/banco con el cual trabajas. Esta demora entre la decisión de vender y la venta efectiva hace que el precio al que se vende varíe respecto a cuando tomamos la decisión. A veces nos puede beneficiar y a veces perjudicar pero en esto de las inversiones tenemos que minimizar la incertidumbre todo lo que podamos. Los ETF’s en cambio son mucho más ágiles en este aspecto, al comprarse y venderse como acciones podemos ver en cada momento cual es su cotización y desde la decisión de venta a la venta hay lo que tardemos en hacer clic para ejecutar la orden. La ventaja entonces de los ETF’S es saber en cada momento a cuanto se valora y la posibilidad de hacerlo líquido en segundos.

Comisiones

Algunas más y otras menos pero todas las gestoras cobran comisiones por sus fondos de inversión, no es algo que te cobren a parte sino que va incluido en el valor liquidativo del fondo. Así que podemos decir que los gastos de “gestión” afectan a fondos y ETF’s por igual, hay que fijarse entonces en los otros tipos de gastos. Los ETF’s conllevan unos gastos de compra y venta como cualquier acción, hay que pagar a la sociedad rectora de la bolsa y la comisión del broker, algunos fondos de inversión convencionales también conllevan gastos de apertura o, al menos, una cantidad mínima. La verdad es que no suele ser normal, sobretodo en España, y los fondos de inversión no suelen tener comisiones por suscripción.

Otro gasto a tener en cuenta son los gastos de custodia, si nuestro brokers es de aquellos que los cobra. Al ser un producto cotizado en el mercado secundario hay un apunte y el broker nos cobrará por custodia. Por lo tanto, normalmente, los ETF’s conllevarán más gastos que los fondos convencionales, pero esto es como todo igual sumando todos los gastos sigue es más barato que un fondo que cobre una comisión de gestión desorbitada, que los hay y muchos.

Acumulación y reparto

Los fondos de inversión normales suelen ser de acumulación, esto quiere decir que no reparten dividendo y los que van cobrando por sus activos se reinvierten. En los ETF’s también esta la modalidad de reparto, son ETF’s que reparten dividendos procedentes de los dividendos cobrados por sus activos y por sus beneficios. Si tu manera de invertir es el muy largo plazo y con aportaciones periódicas es mejor un fondo de acumulación que no penaliza fiscalmente y aplazamos nuestra cita con hacienda.

Pero también puede ser interesante acumular participaciones de ETF’s que paguen dividendos y así obtener una renta que nos sirva para reinvertir en otros activos. La idea es invertir en un fondo bien diversificado y cobrar dividendos de sus empresas, la parte positiva de hacerlo así es que obtenemos una buena diversificación y si alguna empresa rebaja o elimina el dividendo nuestra cartera lo notará mucho menos. Unos ETF’s muy interesantes son los que invierten en empresas con el mayor dividendo o con un historial de dividendo creciente.

Fiscalidad

Siempre digo que el estudio a la hora de invertir en un activo no suele puede centrarse solo en la rentabilidad esperada sino también en como nos van a afectar después en nuestra cita anual con hacienda. Aquí los fondos convencionales tienen una ventaja muy significativa: los traspasos entre fondos no se consideran una venta de uno y compra de otro, por lo tanto no hay ganancia patrimonial y no tendremos que tributar hasta que vendamos de verdad. Podemos pasarnos años traspasando cantidades entre fondos de renta variable y renta fija según las circunstancias y no tributar de momento. En los ETF’s esto no es posible y cuando te sales de un ETF’s es por una venta y no por un traspaso. Las ganancias en ambos activos tributan de la misma forma.

Conclusión

Ambos son buenos instrumentos de ahorro e inversión para inversores pasivos que no saben/quieren gestionar una cartera, o como complemento a una cartera de acciones propias buscando diversificación. Los ETF’s son más adecuados para personas que ya están familiarizados con la operativa de compra/venta de acciones pero buscan ampliar sus inversiones a otros mercados o productos, además tienen el plus de poder decidir en que momento preciso entrar y salir del ETF’s y la posibilidad de utilizar diversas estrategias. Los fondos convencionales están más destinados a inversores que no tienen una cartera propia de acciones, que no son muy conocedores de los mercados financieros, o que buscan las mínimas complicaciones en la operativa, se confía totalmente en el gestor del fondo para llevar a buen puerto el objetivo.