5 razones para invertir en bolsa por tu cuenta

Cualquier tipo de inversión tiene sus pros y sus contras, y evidentemente la máxima de que a más rentabilidad más riesgo se espera es algo que no se va a poder cambiar nunca. Inversión en depósitos, en renta fija, o debajo de un colchón, todas son inversiones que buscan la seguridad, pero la seguridad no siempre es lo más adecuado, porque nuestro dinero tiene que trabajar por nosotros, y bajo nuestras normas, y destinándolo todo a productos “seguros” y fondos de inversión no lo estará haciendo. Vamos a intentar dar razones de porque todo el mundo debería tener una parte de su cartera invertida en bolsa, y si son en acciones directamente mejor.

1. Queremos batir a la inflación. Los depósitos se consideran muy seguros pero muchas veces nos reportan menos rentabilidad que el I.P.C., esto quiere decir que el dinero que consigamos no servirá para mantener el poder adquisitivo. También podemos hacernos con renta fija pública o privada a más largo plazo (10 años por ejemplo) por lo que la rentabilidad que vamos a recibir será mayor, el problema es que sabemos la inflación actual pero puede variar mucho dentro de unos años, subir el I.P.C. y quedarte con un cupón que no significará aumentar tu poder adquisitivo.

La bolsa tiene años buenos y años malos, pero la media a largo plazo ofrece revalorizaciones muy por encima de la media de la inflación. Si contamos los dividendos y los reinvertimos la rentabilidad, gracias al interés compuesto, todavía será mayor. La renta variable a largo plazo es la inversión más segura para batir la inflación.

2. Queremos decidir en que invertir. Comprar acciones por nuestra cuenta tiene la ventaja de que no tenemos que darle explicaciones a nadie y podemos seleccionar las empresas que más nos atraigan. Imagínate que pensamos que un sector en particular se va a comportar especialmente bien en los próximos años y dentro de ese sector nos gusta mucho la empresa X que está creciendo mucho. Igual invertir en esa empresa a través de un fondo de inversión es complicado, primero habrá que mirar si alguno la tiene y en que porcentaje, y además tienes que soportar invertir en otras empresas que en principio no te interesan tanto. Decidimos en cada momento en que empresa invertir y que cantidad total queremos destinar.

3. Queremos decidir en qué momento entramos y en que momento salimos. Si invertimos a través de fondos de inversión tradicionales no podemos decidir a que precio compran la empresa que nos interesa ni a que precio la venden. Normalmente realizamos nuestros estudios y establecemos una estrategia, esta estrategia comporta comprar a un precio determinado que consideramos bueno y vender a otro precio. Esta estrategia no la podemos llevar a cabo si nuestros fondos los gestionan otros. Tener la libertad de comprar en el momento y vender al instante es algo que ningún inversor debe dejar de experimentar. La inmediatez de la ejecución puede suponer la diferencia entre ganancia y pérdida.

4. Los dividendos pueden darnos liquidez sin necesidad de vender. Aunque ya sabéis que mi filosofía de inversión a largo plazo tiene como máxima que el euro que se invierte no sale de la cuenta y que todos los dividendos se reinvierten, en la propia empresa o en otra, es cierto que a veces pueden surgir imprevistos que nos requieran rescatar parte de la inversión para una urgencia. Cobrando dividendos podemos rescatar la cantidad cobrada sin necesidad de vender ningún activo y, por tanto, incurrir en unos gastos de venta que pueden mermar la rentabilidad. Esto en un fondo de inversión tradicional es complicado ya que suelen ser de acumulación, por lo tanto tendrías que vender participaciones.

5. Podemos acudir a O.P.V.’s o ampliaciones si así lo deseamos. Si una empresa realiza una ampliación de capital a través de derechos de suscripción preferente los accionistas pueden decidir si acuden o no. Si tu inversión en esa empresa la realizas a través de un fondo de inversión no tienes ningún poder para decidir si quieres acudir o no. Si la acciones están a tu nombre podrás decidir libremente si quieres aumentar tu participación en la empresa o no, y en que medida. De nuevo tienes un control total sobre tus inversiones. Con las O.P.V.’s estamos en la misma situación, si todo tu capital te lo gestionan otras no tienes ningún poder para decidir si merece la pena acudir a ella o no.