“La bolsa siempre acaba subiendo”

No siempre se gana a largo plazo

Una de las frases más recurrentes cuando se habla de la inversión en renta variable es la típica de “a largo plazo la bolsa siempre sube“. Esto, que puede tener algo de verdad no es siempre aplicable, así que no descuides tus inversiones pensando que algún día volverán a subir porque puedes encontrarte con desagradables sorpresas.

Mucha gente compra acciones y estas empiezan a caer (siempre pasa lo mismo, en cuanto compras caen) y nos consolamos con ir a largo plazo. Pensamos que no importa que bajen porque como son a largo plazo ya subirán. Esto en muchas ocasiones puede ser verdad pero no nos olvidemos que nuestra inversión puede sufrir más catástrofes de las que nos imaginamos. Una empresa no siempre tiene que subir a largo plazo, las empresas entran en pérdidas, en concurso de acreedores, pueden suspender pagos y por último pueden quebrar.

Es cierto que ciertas empresas dan más seguridad que otras. Existen empresas grandes con mucha historia detrás, con un buen historial de beneficios y dividendos y con un negocio que sigue creciendo y pueden, en principio, suponer una inversión más segura. Pero no nos engañemos cualquier empresa se puede ir al traste por muy segura que la veamos. Nadie pensaba que Lehman Brothers pudiera quebrar y lo hizo. Que una empresa tenga unos beneficios ahora no quiere decir que los tenga mañana, pueden cambiar las condiciones del mercado, surgir competidores con mejor producto, tener problemas con la financiación. Mil cosas que puede afectar el rumbo de la compañía, que si bien no tiene porque llevarle a la quiebra y a la desaparición, si puede hacer que la valoración que de ella haga el mercado este a años luz del momento de nuestra compra, por lo que es bastante improbable que vuelva a nuestros precios. Tenemos una empresa que compramos carísima y en el largo plazo no parece que vaya a volver al mismo sitio. No hemos perdido nuestra inversión pero habremos perdido a largo plazo, tanto la rentabilidad negativa como el coste de oportunidad.

Ni que decir tiene que si esto puede pasar con empresas grandes, con pequeñas o de sectores emergentes con mucho más motivo. La sobrevaloración en este tipo de empresas puede ser muy grande en un momento determinado y luego no volver jamás a él. Ejemplos hay muchos: Terra, Inmobiliarias, Constructoras … etc. Fíjate si alguien que compró Terra a 120€ se las hubiera quedado cuando comenzó a bajar, porque a largo plazo siempre se gana. Ya sabemos todo el dinero que conservaría de aquella inversión. Ni si quiera es aconsejable estar en una empresa por el dividendo, porque como hemos visto en multitud de ocasiones cuando las cosas van mal el dividendo se reduce o se elimina (o se implanta el scrip dividend, una pantomima de la que hablaré en otra entrada).

Hay que meterse esto en la cabeza: “en bolsa no siempre se gana a largo plazo”. Ojo no estoy diciendo no se pueda estar a largo plazo en algunas empresas individuales, si se puede, yo lo estoy, y en algunas con pérdidas latentes. Pero si estás en una empresa a largo plazo tienes que saber porqué y que esperas de ella, que el único motivo no sea “compré caro, bajaron pero ya subirán”.

Y es que si realmente queremos invertir a largo plazo, y olvidarnos de mirar la bolsa todos los días, de realizar muchas operaciones y despreocuparnos, lo que debemos hacer es invertir en índices.

Piensa que un índice está formado por un número de empresas (ni siquiera son siempre las mismas), por lo que si una empresa quiebra o va mal y baja su capitalización, se le excluye del índice y se mete a otra que está en mejor momento. Aquí está la ventaja: un índice no puede quebrar y siempre va a estar compuesto por las empresas más liquidas. El Ibex35 no puede quebrar, Telefónica sí. Si invertimos en índices nunca vamos a ver nuestra inversión liquidada. Pasarán momentos alcistas y momentos bajistas, pero aquí si podremos decir que a largo plazo se tiende a la subida, ya que está formado por empresas fuertes con buenos beneficios.

La mejor forma de invertir en índices, siendo un inversor pasivo, es a través de fondos de inversión. En la medida de lo posible, fondos que repliquen de forma fiel al índice y que tengan la menor comisión posible.