El dividendo no es imprescindible a largo plazo

Una de las variables que siempre se tiene en cuenta a la hora de invertir en una empresa a largo plazo es el dividendo que reparte, como ha crecido este a lo largo de los últimos años y que pay out representa para la compañía.

Psicológicamente reconforta mucho al inversor recibir dinero en efectivo en forma de renta, ya que eso le da la sensación de que su inversión está dando sus frutos y que es menos arriesgada que otra que no lo haga. Pero al cobrar, y reinvertir, el dividendo se incurre en una serie de gastos con el broker y en la obligatoriedad de que sufran una retención a cuenta del I.R.P.F.

Tomemos dos compañías con los mismos resultados, las mismas ventas, la misma estructura productiva, el mismo sector, la misma deuda y el mismo valor en bolsa. La empresa A reparte dividendo y la empresa B no reparte dividendo. Y tenemos a un mismo inversor que ha realizado dos inversiones de igual importe en cada una de las dos compañías.

El inversor recibe de la empresa A un dividendo anual, el plan a largo plazo que sigue le dicta que cuando se cobre el dividendo tiene que usarlo para comprar más acciones de la compañía al precio que coticen en ese momento.

El inversor no recibe de la empresa B ningún tipo de dividendo. El inversor no tiene que realizar ninguna operación durante el tiempo que la posición esté abierta.

En la siguiente tabla observamos como se ven afectados el inversor particular y la compañia según se repartan dividendos o no.

 

Reparto de dividendo

Sin reparto de dividendo

Número de acciones

En aumento

Constante

Precio de compra

Diferentes precios de entrada

Fijo

Fiscalidad

Retención 21%

0%

Comisiones

Comisión por recompra de acciones y cobro de dividendo

0€

Repercusión en la cotización

Precio Acción – dividendo repartido

Ninguna

Repercusión en la empresa

El dividendo sale de caja.

Menor valor de la empresa

Ninguna

El inversor cada vez tendrá un número mayor de acciones de la compañía A frente a un número constante de acciones de la compañía B. Esto puede parecer mejor para el inversor ya que se encuentra cada vez con un número mayor de acciones, pero cómo la cotización resta el valor del dividendo a la hora de pagarlo, tendrá más acciones pero el valor de la inversión total será el mismo.

Pero hay que tener en cuenta que el número de acciones que podrá comprar nunca compensará al valor restado de la cotización porque se le práctica una retención y se tiene que soportar unas gastos de compra de acciones.

Empresa A

10.000 acc. * 1€= 10.000€

Empresa B

Antes del dividendo: 10.000 acc. * 1€= 10.000€

Dividendo bruto: 0,05€ *10.000= 500€; retención: 500 * 0,21=105€; dividendo neto=395€

Recompra acciones: (410 acc. * 0,95€) + 5,50€ (gastos) =395€

Situación final después del dividendo: 10.410 acc. * 0,95€= 9.889,50€

La diferencia viene dada de la retención soportada y los gastos operativos. Es cierto que es posible que la retención sea devuelta a la hora de realizar la renta, pero eso será, como pronto, a mediados del año siguiente. Los gastos cobrados por el broker no los recuperaremos jamás.

El inversor de la empresa A entrará a diferentes precios a lo largo del tiempo, cogiendo ciclos bajistas y ciclos alcistas, lo que reduce el riesgo de la inversión al darse una diversificación temporal.

Por último observamos cómo afecta a la empresa. El dividendo es dinero que sale de la caja de la empresa y que reduce su valor. Una empresa que no reparta dividendo puede utilizar ese dinero para realizar nuevas inversiones en I+D que le lleve a desarrollar nuevos productos o puede utilizarlo para realizar adquisiciones de compañías que provoquen sinergias positivas y que hagan que el valor de la compañía siga creciendo.

Por lo tanto, la inversión en la empresa A sufrirá un goteo de comisiones y retenciones que la inversión en la empresa B no soportará y que a lo largo de los años pueden suponer una pérdida de rentabilidad importante. Y la empresa B tiene la posibilidad de utilizar sus fondos de forma eficiente, esto hará que la sociedad sea cada vez más grande y mejorará sus cuentas por lo que repercutirá positivamente en sus accionistas.