La retribución de los directivos

Uno de los puntos más polémicos de la relación entre los accionistas de una empresa y los directivos de esta gira en torno a qué nivel de implicación con la empresa deben llegar a tener quienes la dirigen. Salvo excepciones, en las grandes empresas la dirección suele estar separada de la propiedad y los directivos son profesionales que cobran, y bien, por dirigir empresas mastodónticas debido a la dificultad que eso supone. Lo peliagudo del tema es que el resultado del trabajo de los directivos repercute directamente en los accionistas y por eso existe la polémica, desde siempre, de si los directivos miran más por ellos que por los accionistas.

Teorías hay para todos los gustos sobre cómo deben actuar los directivos, al fin y al cabo un directivo puede irse a otra empresa mañana si recibe una oferta mejor y puede no estar mirando por el crecimiento de su empresa actual a largo plazo, que es lo que preocupa a los accionistas, sino por su propio beneficio a corto. La batalla se forma entre el crecimiento a largo plazo para los accionistas y los resultados a corto plazo que garanticen al directivo un trabajo estable y una buena retribución.

Los directivos tienen que ser accionistas

Para tratar de que los intereses de los directivos y accionistas vayan en la misma dirección hay que hacer que los directivos posean acciones de las empresas que gestionan. Ser parte del accionariado (dueños al fin y al cabo) les aportará la visión que les falta al ser solo trabajadores. ¿Y cómo conseguimos que compren acciones y que las mantengan?

No se puede obligar a nadie, o no se debería, a que invierta su dinero en un valor si no es por propia iniciativa por lo tanto esta no es una opción. Una empresa no solo hace pagos en “dinero”, realiza retribuciones en especie tales como vehículos, dietas, vivienda…etc., te proporcionan un bien o servicio que equivale a una determinada cantidad de dinero que tributan normalmente. La opción válida, entonces, es dar parte de la retribución de un directivo en acciones en vez de dinero líquido. Que se consigue con esta medida:

  • Hacer a los directivos dueños de la empresa. Todos los accionistas son dueños de la empresa, aunque su participación sea muy pequeña. Si son dueños los directivos sentirán la empresa como propia y se implicarán de forma más evidente.
  • Van a buscar crear valor para el accionista. Aunque los directivos pueden vender sus acciones cuando quieran saben que en el futuro van a seguir recibiendo acciones como parte de su sueldo, por lo tanto tomarán decisiones que hagan crecer el valor de las acciones en el futuro.
  • Poder de decisión. Los accionistas toman las decisiones importantes en la junta de accionistas. Los directivos tendrán poder para influir en las decisiones siendo este hecho positivo ya que son conocedores de las dos partes de la empresa: funcionamiento y propiedad.

Recordamos que en otros países con una cultura empresarial más desarrollada, como en Estados Unidos, esta práctica está mucho más extendida. La idea, al final, es implicar a todos los directivos con el crecimiento empresarial, que vean a la empresa como parte de su vida y su futuro y no solo como un trabajo por cuenta ajena. En España esto es más raro e incluso vemos como algunos directivos de AENA han vendido sus acciones aprovechando la subida de la cotización tras la OPV, me parece algo que dice muy poco a favor de la empresa.

¿Cuántas acciones hay que dar a los directivos?

Aquí no hay reglas escritas, todos los porcentajes pueden variar según el punto de vista que tomemos, cada empresa es un mundo y sabrá mejor que nadie sus posibilidades. Las acciones se pueden dar por diferentes conceptos y los directivos pueden tener que mantenerlas durante algún tiempo o no. Mi propuesta se basa en los tres conceptos siguientes:

  • Porcentaje del salario anual. Un porcentaje del salario que reciben los directivos tiene que ser en acciones que salgan de la autocartera de la empresa. El porcentaje dependerá de cada empresa pero creo que lo razonable es entre un 5% y un 10% del salario. Menos del 5% no es significativo y tampoco soy partidario de dar más del 10% porque no hay que imponer tanto sobre el salario de una persona. Un 5%, teniendo en cuento los altos salarios de los directivos de grandes empresas, es un porcentaje adecuado.
  • Primas, incentivos y bonus. Hay directivos que reciben bonus e incentivos si consiguen superar los objetivos que ha marcado la empresa. Esta gratificación suele ser un único pago anual, aquí el pago en acciones debería ser mucho mayor que en el sueldo normal. Al menos un 50% de esta gratificación debería ser en acciones.
  • Obligatoriedad de mantener las acciones un tiempo. Este es un punto bastante polémico ya que es interferir en lo que una persona puede o no puede hacer con su patrimonio. Hay gente que dice que los directivos tienen que mantener sus acciones un tiempo antes de poder venderlas o, al menos, no poder tener menos de un determinado número de acciones durante su relación laboral con la empresa. Yo aquí no estoy de acuerdo, un persona debería poder hacer lo que quisiera con sus activos en cualquier momento, creo que simplemente el hecho de saber que en el futuro van a seguir cobrando en acciones debe hacer que sus actos vayan en la dirección de mantener el valor empresarial.

Por lo tanto los directivos deben cobrar parte de su sueldo en acciones durante toda su relación laboral con la empresa, es bueno juntar lo máximo posible la dirección y la propiedad. Los directivos deben sentir la empresa como propia.