Compra de empresas

Una empresa tiene varias formas de crecer y mejorar sus ventas: orgánicamente o a través de adquisiciones. Crecer orgánicamente quiere decir crecer con sus propios recursos, abrir nuevas oficinas, entrar desde cero en un nuevo mercado o producto. Crecer a través de adquisiciones es mucho más rápido ya que lo que estás comprando es una estructura, una cartera de clientes y una marca reconocida en el nuevo mercado.

Crecer orgánicamente siempre es más lento y conlleva más trabajo llegar a un punto donde empezar a dar beneficios y si la aventura sale bien es mucho más beneficioso para la empresa ya que los gastos no suelen tantos como los gastos de adquisición de otra empresa.

El último ejemplo lo tuvimos ayer mismo donde se anunció que el Banco Sabadell está interesado en la adquisición del TSB Banking Group, un banco británico. El Sabadell durante los últimos años se ha dedicado a comprar negocios, sobretodo en Estados Unidos, con la finalidad de diversificar geográficamente su actividad, como comenté en esta entrada. Y ahora ha puesto sus ojos en el mercado británico para conseguir su afán de que los ingresos provenientes de España representen cada vez un porcentaje menor sobre el total.

Sabadell también podría ir a Gran Bretaña y establecerse con su propia marca pero eso le costaría más tiempo y las posibilidades de que el resultado fuera satisfactorio serían menores. Porque al adquirir un banco local no sólo está comprando una red de oficinas y un sistema de trabajo, también está comprando toda la cartera de clientes y una marca conocida y respetada por sus potenciales clientes. Comprar es más caro pero no empiezas de cero y el crecimiento suele ser bastante más fácil de lograr.

Dicho esto parece que comprar compañías para crecer es algo positivo para las empresas pero la verdad es que cuando hay un anuncio las acciones de la empresa compradora suelen bajar bastante, la de la empresa comprada suelen subir porque se suele ofrecer un precio mayor que el de la cotización para que la OPA se aceptada. Sabadell ayer llegó a bajar más de un 11% después de la noticia y hace pocas semanas le pasó lo mismo a CaixaBank cuando se supo su interés en el banco portugués BPI. Pero ¿Por qué? ¿No es algo bueno para la empresa compradora? Lo es, porque si no la junta directiva no aprobaría la compra pero lleva asociada una serie de peligros para el actual accionista que se reflejan en la cotización.

Incertidumbre por los beneficios futuros

La bolsa se mueve por expectativas, se cotizan los resultados futuros. Con la adquisición de una nueva compañía se abren varías incertidumbres, y más si es en otro mercado internacional, que los accionistas actuales no saben valorar. Sabemos que el dinero es miedoso y ante cualquier circunstancia que puede afectar a la cuenta de resultados los accionistas empiezan a vender.

¿Qué incertidumbres aparecen por la compra de una compañía extranjera?

  • Un nuevo mercado. Está claro que si el sector es el mismo y las leyes parecidas el negocio a desarrollar en otro país será muy similar pero siempre pueden aparecer discrepancias en la forma de hacer negocios, o en temas culturales, que los nuevos dueños no sepan adoptar correctamente.
  • Distinto mercado laboral. En diferentes países existen diferentes legislaciones laborales, o costumbres no escritas aceptadas por la sociedad, si la nueva directiva pretende realizar cambios puede encontrarse con la oposición de los trabajadores o los clientes.
  • Cambios en los altos cargos. Si se mantienen a los altos cargos directivos actuales no suele haber problemas pero si entran nuevos con nuevas formas de trabajar puede generar conflictos.
  • Rechazo por parte de los clientes. Esto suele ser la más importante a tener en cuenta. Puede que algunos clientes no estén contentos porque la empresa ha cambiado de manos y empiecen a cambiar su forma de percibir a la compañía. Ni que decir tiene que esto es irracional si la empresa sigue funcionando igual y no cambian sus tarifas pero la irracionalidad está a la orden del día. Mostrar rechazo porque el comprador es extranjero también es irracional pero, por desgracia, no es infrecuente.
  • Coste de oportunidad. No sólo hay que ver que la compra sea buena si no que alternativas había a esa compra. ¿Se podía haber comprado otra empresa con mejor perspectiva? ¿Se podía haber usado el dinero para invertir en otra cosa que diera mayor rentabilidad?

Podemos comprar una empresa en la que vemos potencial en su modelo de negocio y facturación pero las cuestiones anteriormente mencionadas pueden hacer que el volumen varíe respecto a lo observado antes de la compra.

¿Cómo se paga la adquisición?

Aquí tenemos el quid de la cuestión, lo que puede hacer que la acción de la empresa compradora pueda caer en picado. Existen varias formas de hacer el pago a los accionistas de la empresa adquirida y dependiendo de cuál sea los accionistas de la empresa compradora se verán más o menos afectados.

  • Compra con la caja de la empresa. Es una forma de pago que no afecta a los accionistas actuales, el dinero sale de la caja de la empresa y va a parar al bolsillo de los accionistas de la empresa comprada. La empresa ahora tiene menos efectivo pero tiene nuevos activos valorados en ese precio.
  • Compra con acciones de autocartera y efectivo. Se puede ofrecer una parte en efectivo y otra en acciones de la empresa que formaban la autocartera. El efectivo no afecta al valor como hemos visto anteriormente pero las acciones que salen de la autocartera si. Ahora habrá más acciones en circulación por lo que el beneficio por acción y el dividendo por acción bajará afectando a los accionistas.
  • Compra mediante ampliación de capital. Lo que más teme el accionista y lo peor que le puede pasar cuando hay una operación de adquisición. La empresa realiza una ampliación de capital para conseguir fondos con los que comprar la empresa, esto hace que si el actual accionista quiere mantener su porcentaje de participación tiene que aportar más dinero y si no lo aporta su porcentaje será menor. La previsión de una ampliación de capital es lo que realmente hacer caer a un valor cuando se anuncia una compra.