Derivados

Los productos derivados son productos financieros que replican a un subyacente. Esto quiere decir que cuando operamos con ellos no operamos directamente sobre el activo subyacente pero la cotización de nuestro producto derivado depende totalmente de él.

El universo de activos sobre los que existen productos derivados es enorme, pero podemos destacar los siguientes como los principales: índices bursatiles, acciones, materias primas, divisas, productos agricolas, bonos, tipos de interés.

La característica principal de los productos derivados es que no se compra/vende un activo sino que se compra/vende un contrato que te da el derecho a adquirir o vender el activo subyacente en el momento del vencimiento.

Vamos a poner un ejemplo para que se entienda mejor:

Imaginemos que tenemos el futuro del Eurostoxx50 (FESX) cotizando en 3.000 puntos y tiene vencimiento dentro de 3 meses.

Si creemos que el índice Eurostoxx50 va a caer próximamente puedo vender un contrato que me dá el derecho a comprar el índice a vencimiento por el precio al que esté en ese momento. No es dificil de entender que si el índice baja y se va a 2.500 puntos a vencimiento, compraremos a ese precio y habremos conseguido 500 puntos de beneficio.

Venta: 3.000 puntos a nuestro favor. Compra: 2.500 puntos en nuestra contra.

Al revés lo mismo: si creemos que va a subir compraremos a 3.000 puntos y si sube a 3.500 venderemos consiguiendo 500 puntos.

Lógicamente no hace falta esperar al vencimiento y podremos cerrar la operación en cualquier momento siempre que haya contrapartida.

Acabamos de explicar una de las características más importantes de los derivados, podemos operar tanto al alza (largos) como a la baja (cortos). Hay que desterrar la idea de que para vender algo primero hay que comprarlo.

La otra caracteristica, y posiblemente la que más hay que tener en cuenta, es el apalancamiento. Esto quiere decir que podemos abrir operaciones por un nóminal mucho mayor que el patrimonio que tenemos en nuestra cuenta. Ni que decir tiene que esto puede ser muy bueno si se gana, pero puede conducir a la ruina total de la cuenta si nos apalancamos demasiado y el mercado no hace lo que pensabamos.

Esto es posible porque al adquirir un contrato y no el activo subyacente el broker sólo pide unas garantías mientras mantenemos la posición abierta.

Siguiendo con nuestro ejemplo del futuro del Eurostoxx50, es bastante normal que el broker pida unas garantías del 10% sobre este futuro. En este caso sobre un nominal de 30.000€ (3.000 puntos x 10), pedirá unas garantías de 3.000€ por contrato.

Si tenemos una cuenta de 10.000€ podríamos abrir una posición con 3 contratos ya que las garantías requeridas serían de 9.000€. Pero aquí viene el asunto importante, estamos operando sobre un nominal de 90.000€. Esto significa que si el índice sube un 2% (y estamos comprados) nosotros ganaremos 1.800€, lo que supone un 18% sobre nuestra cuenta de 10.000€

Del mismo modo si el mercado se mueve en nuestra contra, perderemos un 18% sobre nuestra cuenta y no un 2%, lo que significa que un par de operaciones malas pueden hacer que nuestra cuenta prácticamente se esfume.

Es un arma de doble filo que hay que controlar muy bien con el money management y nunca apalancarse demasiado. Hay que tener en cuenta que hay productos derivados que permiten apalancarte 50 veces o más (nuestro ejemplo es un apalancamiento de 10 veces), por lo que salta a la vista el riesgo que se corre.

También hay que distinguir entre los productos derivados que cotizan en mercados organizados y los que no (OTC).

En general los futuros y las opciones cotizan en mercados organizados (bolsas), mientras que los CFD’S, y otros productos como los Warrants, no están regulados y la contrapartida del inversor es la sociedad que los comercializa.

Los principales productos derivados son los siguientes:

– Futuros

– CFD’s

– Opciones